¿Vientos de cambio en Cuba?
Una nueva imagen representa los destinos políticos de Cuba. Su llegada a al más alto rango del poder forma parte de la sucesión histórica prevista en el ordenamiento constitucional cubano. Como en toda sucesión las interrogantes que se suscitan son ¿qué será diferente y que es continuidad?
El anuncio político de continuidad ha prevalecido, desde el momento mismo de sucesión temporal que anunciaran los medios de prensa nacionales cubanos y posteriormente internacionales hace más de un año. En esa fecha por motivos de salud el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, hubo de retirarse de sus ocupaciones y ceder se lugar a una colectividad de dirigentes históricos y jóvenes, encabezados por quien ha sido siempre su segundo al mando, segundo secretario del Partido Comunista, Raúl Castro Ruz.
¿Que será diferente? La pregunta tiene como en cualquier situación política actual, una cuestión de legitimidad intrínseca. Quien asume al cargo se legitima de acuerdo a la aceptación de los gobernados, del pueblo, y en el caso de Cuba esa estrategia viene consensuada y facilitada porque quien sucede y quien ha sido oficialmente sucedido en el cargo, apareciendo como una misma persona al frente de un proceso al que se trata de personalizar por encima de cualquier nombre o figura representativa.
Sin embargo el pueblo en Cuba habla de cambios, poniendo en funcionamiento los mecanismos de legitimación en lo interno. Estos mecanismos aunque no son oficialmente convocados, fluyen naturalmente desde la población al poder. El pueblo se expresa todavía con indiferencia acerca de los cambios, pero lo hace con la esperanza de que los mismos, que ahora se están operando y nada tienen de cosméticos, resuelvan el principal problema cubano actual, la posibilidad de darle acceso a la familia cubana a un consumo material y una existencia menos preocupada por la supervivencia diaria y más dirigida al trabajo, al estudio y a su progreso en general.
En la vida social cubana los cambios y las políticas que se observan se manifiestan de forma diferente, no necesariamente inmediatas, y algunos de manera ya permanente. Entre otros: mejoría del transporte, subsidio a los combustibles y alimentos, mayor presencia de textiles al acceso de la población de menos ingresos, aumento del control y la supervisión en las esferas estatales y privadas, aumento en facilidades de consumo en divisa convertible para los nacionales, son algunas de las medidas ya puestas en práctica.
Otras de las políticas de gran impacto en la población pero aun no puestas en funcionamiento son : el cambio en las formalidades que restringían la salida de los cubanos del territorio nacional para viajar a otros países, posible levantamiento de restricciones al comercio privado de autos y motores, lo que podría alcanzar en alguna forma al mercado inmobiliario personal(casas).
Otra medida de gran resonancia es el levantamiento de las restricciones que limitaban y generalmente impedían el acceso de cubanos residentes a zonas turísticas y el reconocimiento de estos como turistas nacionales.
La realidad social cubana sigue siendo tranquila, aunque circunstancias de intranquilidad se mantienen, fundamentalmente aquella esencial de no poder satisfacer la media de la población su acceso al consumo existencial no básico con el salario que se devenga honradamente trabajando para el estado, lo cual equivale a la mayoría de la población.
El sector no estatal y cualquier ciudadano que reciba remesas permanentes de dinero del exterior, puede en su mayoría alcanzar ingresos y formas de participación en el consumo mucho mas holgada.

















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